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Jugar a
perder, jugar a ganar
Mc 8,
27-35
1. Jesús tan humano… ¡y tan inhumano! Tan atrayente y tan desconcertante.
Tan fácil y tan difícil. El Evangelio de este domingo es un cúmulo de
contradicciones. Perder la vida, ganarla, morir, vivir, amar a Jesús,
seguirle con la cruz, confesar que es el Mesías, reconocer que somos Satanás
capaces de hacerle tropezar…¿Quién no se siente identificado con Pedro tan
generoso y tan duro, tan valiente y tan cobarde, tan apóstol y tan infiel!
Simón Pedro, ¡qué bien me representas!
2. Jesús hasta aquí ha hecho signos portentosos y ha embaucado a un grupo de
compañeros. Jesús es el símbolo de las necesidades del corazón del hombre:
un ideal noble, el sueño de la humanidad reconciliada, por fin todos
hermanos! ¡Todos hijos de Dios! Pero ¡no se deja manipular por el deseo de
nadie! ¡No quiere ser Rey glorioso al estilo humano! ¡Él reinará desde un
madero! ¿Entiendes algo? ¡Yo, no! Ahora los entusiasmados compañeros llegan
a la confesión de fe: Tú eres el Mesías, él Hijo de Dios vivo. Pues ¡a
callar y a tirar para delante, que es necesaria que Dios muera! Y los demás,
detrás, sin entender nada, y con la cruz que a cada uno nos ha asignado el
Padre a través de la realidad, de la vida, de lo que somos y de lo que no
podemos ser... Los planes de Dios... itan extraños! No es cuestión de
entender sino de creer, aunque sea con una fe pequeñita, si vamos detrás,
ivalel
3, ¿Por qué Dios me quiere tanto que me asocia a la Pasión de su Hijo? ¿Por
qué Dios a veces se empeña en llevarme a una cruz que bien podría ahorrarme?
¿Por qué los grandes entre nosotros hablan del privilegio -pobreza,
humillación, enfermedad- de poder padecer por el Nombre de Cristo? ¿Por qué
Dios trata tan mal a sus amigos?
4, Seguir a Jesús…, ir detrás…, no entender nada y sin embargo saber que no
hay otro camino..., sufrir y gozar..., tiempos de libertad, tiempos de no
pertenecerme..., ser de Jesús. Ahora intuyo que el camino de la cruz es
correcto. No envidio '"otras vidas, otras suertes". A mí me ha tocado la
suerte de ser de Jesús, de ir detrás, Mañana sabré que acerté. Mañana sabré
que he ganado la vida perdiéndola. Quizás los que ahora aprovechan la
ocasión lamenten haber perdido el tiempo sin hacerse sabios, es decir,
discípulos de la Verdad. Este domingo coincide con la fiesta de las Llagas
de San Francisco. Un día como éste bajaba del monte La Verna con las señales
de La Crucifixión en manos pies y costado, Y no era un triunfo glorioso, no.
La identificación con Jesús aquí es siempre dolorosa. Él confesaba a fray
León, su confidente: si supieran los hermanos cuánto me hace sufrir el
diablo, no habría ninguno que no se compadeciese de mí. Aquí la Cruz no
tiene nunca timbre de gloria, ni siquiera el famoseo que dio con Francisco
en La decimocuarta estación de su víacrucis.. .La gloria es siempre al
tercer día...
Manolo
Tercero Cancho
Segovia, 17 de Septiembre de 2006
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