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La Renovación Carismática Católica nace a impulso del Espíritu Santo que le da vida. Responde a los deseos del Papa Juan XXIII en el Concilio Vaticano II: "Renueva en nuestro tiempo los prodigios de un Nuevo Pentecostés y concédenos que la Iglesia Santa, reunida en una unánime e intensa oración en torno a María, y guiada por Pedro, propague el Reino de Verdad, de Justicia, de Amor y de Paz".
La fraternidad de Familias Invencibles se forma desde el Ministerio de Familia de RCC de Galicia ante la visión de realizar un encuentro donde tenga cabida toda la familia. Con esta idea se programó y se realizó el primer Encuentro de Familias en el año 2001. Este encuentro se realizó en la casa de ejercicios de los Salesianos de Allariz (Orense). Viendo los resultados y el testimonio de las distintas familias que asistieron al mismo se programó el segundo encuentro para el año siguiente, igualmente en Allariz. Y desde aquí se fue creando el "espíritu de Allariz" y la necesidad que tenían las familias participantes de tener nuevos encuentros. Las familias que lo forman descubren en estos Encuentros como el Espíritu Santo alienta la vida familiar y la riqueza que tiene la oración, la convivencia, compartir las experiencias y la vida con otras familias y entre ellas mismas. Estos Encuentros están provocando la creación de la comunidad de Familias Invencibles. Es una gracia espiritual que no hay que dejar pasar. Los testimonios de las familias participantes provocan el deseo de realizar nuevos Encuentros. Actividades, Convivencias, Encuentro Una de las manifestaciones más importantes de las Familias Invencibles son los Encuentros de Verano, un buen grupo de familias procedentes de distintas provincias se reúnen para orar juntos y encontrarse con un Cristo Vivo y encarnado. Asimismo se ha empezado a promover los Encuentros de Invierno, Primavera y Verano. Tenéis más información el el apartado "Encuentros". Definición de Familias Invencibles + Familias Invencibles 2001-2007 + Somos una fraternidad de familias cristianas católicas del siglo XXI que hemos experimentado la acción renovadora del Espíritu Santo en su Iglesia y su gracia poderosa en el Sacramento del Matrimonio haciendo de nuestros hogares verdaderas Iglesias domésticas en las que se vive la oración en común, la hospitalidad, el servicio y la evangelización. Surgimos en el seno de la Iglesia de España al comienzo del tercer milenio, como una respuesta a la insistente llamada del Papa Juan Pablo II en favor de la evangelización de la familia y una llamada a vivir nuevos caminos en la espiritualidad familiar, para ser testigos de que Cristo vive y es la salvación del mundo y de las familias hoy. Porque el futuro de la Iglesia se juega en el día a día de nuestras familias. Y las familias necesitamos fortalecernos: crear espacios de fraternidad donde se descubran nuevos horizontes y se afiance la vida en el Espíritu, haciéndose más concreta y real. De forma aislada, no se puede vivir en el mundo sin ser del mundo. Es en la comunión fraterna, como cada familia se ve fortalecida e impulsada en su vocación. En este momento somos unas cincuenta familias: personas de muy diferente edad, procedencia, condición socioeconómica, nivel cultural, capacidad física e intelectual, etc. Estamos en Galicia, Asturias, Castilla-León, País Vasco, Madrid, Valencia, Murcia, Andalucía, Cataluña y Extremadura. Una buena parte pertenecemos a la Renovación Carismática Católica de España (RCCE). Otras participamos en Grupos de Oración de la RCCeE o formamos parte de Comunidades Carismáticas. Y hay familias que simplemente estamos comprometidas en nuestras parroquias o procedemos de otros movimientos eclesiales. Las familias que vivimos cerca (en la misma ciudad o comunidad autónoma) solemos reunirnos con frecuencia para orar, dialogar, compartir y celebrar. No tenemos, hasta el momento, ningún tipo de estatuto, organización ni estructura de dirección o coordinación. No hay cuotas ni aportaciones económicas. Cuando nos reunimos, cada familia paga sus gastos pero manteniendo un principio de solidaridad y compartir de bienes, favoreciendo económicamente a niños y familias numerosas. Siempre que es posible, unas familias acogemos a otras en nuestras casas, de modo que cada familia tiene casas por toda España. Hacemos varios encuentros cada año y en el del verano -que es de una semana- acordamos, en asamblea general, las líneas básicas del curso siguiente. Definición de FF.II. adoptada en Asamblea en Nanclares de la Oca. Agosto 2007 Murguía'2006, este ha sido el VI Encuentro. El Señor nos está regalando una obra que no sabíamos hasta donde iba a llegar ni sabemos hasta donde llegará.
¡Haced memoria de la Obra de Dios! UNA DÉCADA DE FAMILIAS INVENCIBLES Hoy comenzamos el X Encuentro de Verano de Familias Invencibles. Hemos venido -¡cómo no!- a Santiago de Compostela, coincidiendo con un Año Santo que no volverá a celebrarse hasta dentro de once años. Es momento de hacer memoria de esta década. Momento de re-cordar (esto es, volver a pasar por el corazón) que nuestros hijos eran muy pequeños. Mirad sus fotos: ¡han pasado diez años! Cecilia y Nazaret no habían nacido. David de Murguía era un bebé... Ahora, Dani de Lugo y Dani de Valencia acaban de terminar 2º de Bachillerato. ¡Cuántos universitarios! Fede, Javi Louzán, Pablo, Laura Castaño... Y esto es sólo una pincelada. Todo empezó en Allariz en el año 2001. Algunas familias vivimos aquel Encuentro y recibimos una nueva efusión del Espíritu Santo para nuestras familias. Al terminar aquellos siete días, reunidos en asamblea, todos los que estábamos allí nos apuntábamos para el año siguiente. Allí mismo contratamos la casa para las mismas fechas del 2002. Enseguida percibimos que los Encuentros no podían ser anuales; había que encontrarse varias veces al año. Así, por iniciativa de las familias de Madrid, surge el Encuentro de Invierno el año 2002. Se establece que sea en el mes de febrero. Durante cuatro años nos reunimos en Allariz, siempre a mediados de agosto. El año 2004 fue Año Santo. Peregrinamos a Santiago de Compostela y, además, algunos de nuestros hijos hicieron el Camino de Santiago. La familia Wagener realizó la ofrenda al Apóstol en nombre de todas las familias. Recordamos aquí a nuestro hermano Manolo Wagener que ha culminado su peregrinación y ya nos mira desde el cielo. Empezaban a surgir también los Encuentros de Primavera y de Otoño. Los Encuentros tenían la fuerza del Espíritu, que es quien hace posible la comunión. Las familias, a lo largo y ancho de la Península, buscaban “encontrarse”. Allariz se fue quedando pequeña; no cabíamos en la casa y el Señor nos regaló Murguía durante dos años: 2005 y 2006. Hacemos memoria aquí de nuestros jóvenes, que viajaron a Colonia en el año 2005. Los despedimos en Loyola. Y aquel 2005 terminamos el Encuentro en el Santuario de la Virgen del Oro con unas fotos familiares que decían “Mi casa y yo serviremos al Señor”. Nuestros Encuentros iban siendo enriquecidos con una excursión en la mitad del Encuentro, con la estética de la oración, con catequesis y talleres, y teníamos todos que ir colaborando: “Cada uno con el don recibido que se ponga al servicio de los demás”. El año 2006 fue el Encuentro de las familias con el Papa en Valencia. Nos encontramos allí en julio y después, en agosto, en Murguía: una nueva etapa de nuestro peregrinaje como familias. Cada Encuentro diferente; pero igual de lleno de la presencia de Dios. Aquel año iniciamos una nueva experiencia: antes del Encuentro hubo un Campamento de Adolescentes en Murguía. Eran 16 los adolescentes que fueron acompañados por la Comunidad La Espada del Espíritu. Un germen que dio fruto en la continuidad de este Encuentro cada verano, organizado por el Ministerio Nacional de Jóvenes de la RCCE. Se cerraba la etapa de Murguía y, muy cerca, comenzaba otra. En los años 2007 y 2008 nos esperaba un nuevo lugar: Nanclares. Allí, al lado de una cárcel experimentamos la libertad de los hijos de Dios. Aquel lugar se llenó de familias. Podíamos vivir una oración de laudes a la entrada de aquel antiguo balneario de los Hermanos Menesianos y ver un enorme tendal con la ropa de nuestros hijos. Los jóvenes tuvieron talleres nuevos. Cada noche veíamos los ppoint poniendo la chispa a lo vivido durante el día. ¡Muchas gracias a nuestros hermanos Mati-Patxi y Silvia-Diego, que estos cuatro años en el País Vasco hicieron un gran esfuerzo! Recordamos de modo especial la fiesta final del 2008, que fue una maravilla: desde los mayores -con la pulga- hasta los jóvenes -que nos sorprendieron con un mimo excepcional-, pasando por todos (Murcia, Extremadura, Andalucía...) colaborando en aquella fiesta que iba marcando el final del Encuentro. Encuentro 2009 en Mondoñedo (Lugo). Allí fuimos acogidos nada más y nada menos que por su obispo, D. Manuel Sánchez Monge, quien nos acompañó como un verdadero padre. Su carta pastoral “Familia, educa en la Fe” fue el tema del Encuentro. Y fue también el regalo para cada familia, firmada y dedicada por D. Manuel. Su presencia entrañable y cercana animó a todos. Uno de los días nos visitó también D. Julián Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela. Cada Encuentro tiene sus novedades y sus nostalgias; aquí añoramos las sobremesas de Murguía y Nanclares. Un recuerdo agradecido para nuestros hermanos de la Comunidad Koinonía S. Juan Bautista que, por segundo año, nos acompañaron con los jóvenes. En este Año Santo, nos reuniremos del 9 al 14 de agosto en Santiago de Compostela. ¿Qué nos espera en este nuevo verano, el décimo? Siempre, siempre, ¡cosas nuevas! Siempre fuerzas nuevas para llevar a nuestras casas, porque el Señor -que camina delante de su pueblo- no nos abandona en el desierto de la vida, pues sabe que sin Él nada podemos. Nos acompañará nuestro arzobispo D. Julián. El miércoles día 11 peregrinaremos desde el Monte del Gozo a la Catedral. Visitaremos Santiago de Compostela, ya que tendremos el gran privilegio de estar alojados a diez minutos de la Catedral. Conoceremos personas nuevas que van a iluminar nuestra vocación familiar. Viviremos la alegría de la fraternidad, unidos Cielo y Tierra (estarán con nosotros Anxo, Mauricio, Manolo...) El camino que emprendimos el primer año de este tercer milenio no siempre es llano y cómodo; pero ¡es el camino! Lo sabemos bien. Hemos encontrado al Señor, CAMINO, VERDAD Y VIDA, y ¡no lo vamos a dejar! ¡A Él la gloria por los siglos!
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