| Ministerio de Familia |
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| R.C.C. de Galicia |
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> FAMILIA CRISTIANA : FUEGO de DIOS para el MUNDO < |
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Hace muchos años, en los bosques de Normandía (Francia) se encontró un viejo pergamino –tal vez abandonado allá por antiguos habitantes de la zona-, que decía: "Decidimos que había una forma de cambiar al mundo entero: cambiándonos a nosotros mismos. Decidimos que el principio cardinal de toda reforma es la reforma del alma del individuo. Decidimos que Dios nos había puesto en este pequeño lugar con el único propósito de embellecerlo para Él". A todos nosotros Dios nos ha colocado en un pequeño lugar –nuestra familia-. Desde ese lugar estamos llamados a crear, a recrear, a renovar el mundo, a embellecerlo. Estamos llamados a ser imagen de Dios para nuestro esposo/a, nuestros hijos, nuestros familiares, amigos, vecinos...Llamados a dar un espectáculo de amor, belleza, alegría, paz , perdón,... y esperanza al mundo.
Veamos la fealdad que hay a nuestro alrededor: Personas que son tremendamente infelices, que han fracasado en la vida, que viven egoístamente, que han destruido su familia, personas solas, personas muy heridas. La T.V. nos ofrece cada día un espectáculo de fealdad, groserías, morbosidad, frivolidad, mundanidad, vemos muchas veces lo más bajo de la persona humana, la falta de pudor,la avaricia, la lucha por ganar dinero, la insolidaridad... En la política vemos el enriquecimiento personal, el interés personal, la lucha por el poder. "Hay que votar tapándose la nariz" –decía el obispo de Pamplona-. En el mundo contemplamos países en guerra, hambre, terrorismo. Contemplamos que la sociedad del bienestar trae consigo una pérdida muy grande de valores espirituales. Es la cultura del disfrutar, comer, beber, vivir la vida... En esta cultura estamos llamados a poner belleza. "Llevamos este tesoro en vasijas de barro para que todos vean que esta extraordinaria gracia, belleza, fuerza... no proviene de nosotros sino de Dios". (2 Cor 4, 7)Decía Pablo VI en su homilía en Nazaret, (5-1-64) y que aparece en el Libro de las Horas en día de la Sagrada Familia: "Aquí aprendemos a observar, a escuchar, a meditar, a penetrar en el sentido profundo y misterioso de esta sencilla, humilde y encantadora manifestación del Hijo de Dios entre los hombres. Aquí se nos revela el método que nos hará descubrir quien es Cristo. Aquí se nos ofrece una lección de vida familiar. Nazaret nos enseña el significado de la familia, su comunión de amor, su sencilla y austera belleza. Aquí, en esta escuela, todo habla". Estamos llamados a manifestar una belleza profunda y misteriosa en la sencillez de la vida cotidiana, en el amor renovado día a día. Estamos llamados a dar un espectáculo de amor al mundo que es la verdadera belleza frente a todos los sucedáneos que hoy se anuncian. Estamos llamados a embellecer el mundo con los valores del Reino de Dios, con la presencia de Cristo en nuestros corazones, con el Espíritu que nos inspirará siempre cosas buenas y bellas. Proclamamos que belleza, amor, bondad y verdad van juntas. Parábola de la belleza "Dos hombres enfermos de gravedad compartían la misma habitación del hospital,; a uno de ellos, cuya cama estaba al lado de la única ventana de la habitación, se le permitía sentarse durante una hora por la tarde para drenar el líquido de sus pulmones; el otro tenía que permanecer acostado durante todo el día mirando a la pared. Cada tarde, el compañero sentado cerca de la ventana relataba al otro lo que veía por la ventana: un parque con un lago donde se deslizaban hermosos cisnes y donde los enamorados entrelazaban sus manos mientras paseaban entre árboles y flores multicolores. Allá al fondo, una hermosa vista de la ciudad. Un día era esto, otro día era aquello, y siempre había novedades que relatar, las suficientes para mantener viva la esperanza. Un día murió el enfermo situado cerca de la ventana, siendo el otro trasladado a la cama del difunto junto a la ventana; sin embargo, cuando logró apoyarse sobre un codo para contemplar por si mismo los paisajes relatados por el añorado compañero, no vio sino la oscura pared de un patio interior. Preguntó entonces a la enfermera como era posible el cambio del decorado, a lo que aquella respondió que el señor anterior era ciego.
2. Llamados desde la familia a humanizar el mundo Continuamos meditando en la familia de Nazaret, nuestro modelo. Continuaba diciendo Pablo VI: " Nazaret es la escuela donde empieza a comprenderse la vida de Jesús. Aquí comprendemos la importancia que tiene el ambiente que rodeó su vida durante su estancia entre nosotros, y lo necesario que es el conocimiento de los lugares, los tiempos, las costumbres, el lenguaje, las prácticas religiosas, en una palabra, de todo aquello de lo que Jesús se sirvió para revelarse al mundo" Dice Juan Pablo II en su Encíclica "Familiaris Consortio": La familia es la escuela de humanidad más rica y completa. El intercambio entre padres e hijos, abuelos y nietos da a la familia una gran riqueza de relaciones. Cada uno aporta su don y su cruz. Así la familia deber ser el lugar por excelencia de las cosas más importantes de la vida. En la familia · Se aprende a vivir· Se aprende a dialogar· Se aprende a valorar las cosas· Se aprende a ser personas· Se aprende a perdonar· Se aprende a festejar"La comunión familiar puede ser conservada y perfeccionada sólo con un gran espíritu de sacrificio" (JPII) Sin familia no hay persona. El ser humano al nacer es acogido en el seno de una comunidad de amor que lo acompañará en una primera etapa hasta su independencia del hogar, pero en esencia lo acompañará siempre porque en la familia recibimos una parte esencial de todo lo que somos. Nuestro Dios se hizo hombre y puso su tienda entre nosotros. La encarnación de Dios, su vida oculta en Nazaret, es una lección fundamental para la familia en varias facetas: 1º. Dentro de la propia familia. Jesús nos tiene que humanizar más, hacer más comprensivos, más cercanos, más amables, más tiernos con los que viven con nosotros. 2º. Con nuestros parientes y familiares: hermanos, cuñados, suegros, primos... Ante las relaciones familiares conflictivas, nuestras familias están llamadas a llevar una palabra de sensatez humana, una palabra de equilibrio, de paz, de saber escuchar, de aconsejar. El hombre/mujer de nuestra sociedad está cada vez más perdido en lo esencial. Estamos llamados a permanecer cerca de aquellos hombres y mujeres que sufren, que no han encontrado el camino de la felicidad, que están llenos de contradicciones, que dudan, que critican a la Iglesia... Si tu casa está ordenada y en ella brilla Cristo estás preparado para acoger a cualquiera que te necesite y ofrecerle tus dones. 3º. Los vecinos, la parroquia, los amigos. A todos llegará nuestro mensaje espiritual si va envuelto en humanidad y cercanía, en comprensión de cualquier situación humana por muy disparatada que sea. Recordad: Jesús acogía a todos los pecadores –Zaqueo, la adúltera, el buen ladrón, la Magdalena...y decía: "En adelante no peques más". En una sociedad cada vez más deshumanizada, la familia se levanta hoy como la defensora del hombre, defensora a través del servicio, "la familia es la servidora de la persona humana".
Parábola de Vicentito Vicentito es mi primo hermano, de mi edad, pero no conoce a nadie, babea permanentemente, padece ataques y convulsiones periódicas; ni siquiera sabe regular sus esfínteres. ¿Tiene alguna habilidad?. Da vueltas alrededor de la estufa sin tropezar en ella. Su madre murió. Su padre, todavía su cuidador de día y de noche, dice: "Siento morirme antes que Vicentito, porque luego ¿quién le cuidará como se merece?. Vicentito podría ser considerado por algunos como un ser inferior, inferior incluso a algunos animales más inteligentes. Sin embargo, desde el amor que le profesa su padre, es la persona más digna, más "persona" del universo. ¿Por qué?. Porque le ama totalmente. He aquí una verdad básica en la vida humana: quien nos ama nos reconoce como personas, seamos quien seamos y estemos como estemos. El amor dignifica, rescata del olvido y de la muerte, reconstruye lo deficiente, asume la deuda, enjuga el llanto, y por eso quien es amado renace. Da más fuerza sentirse amado que creerse fuerte.
3. Llamados desde la familia a transformar el mundo: -de la Encíclica "Familiaris Consortio" de JPII- La familia recibe el amor de Cristo, convirtiéndose en "comunidad salvada" y una vez que es salvada está llamada s trasmitir a los hermanos el amor de Cristo, haciéndose "comunidad salvadora". "La familia hará participe a otras familias, generosamente, de sus riquezas espirituales... así manifestará a todos la presencia viva del Salvador en el mundo y la auténtica naturaleza de la Iglesia" La familia tiene una misión en el mundo: · Lugar de acogida al que llega· Refugio seguro contra las tormentas, la agresividad de la sociedad. Es el lugar donde la persona puede respirar tranquila, ser ella misma y sentirse amada y amar por lo que es, no por lo que sabe, lo que tiene, por sus triunfos...· Monte elevado desde donde se proclama un mensaje de esperanza. Esperanza porque el amor puede durar eternamente. Esperanza porque Cristo ha vencido al mundo.· Es el santuario de Dios en el mundo donde Dios vive a través del mandamiento: "Mirad como se aman, mirad como se perdonan, mirad como viven en paz y alegría...".
Parábola de la lámpara encendida Cuando llegamos a Australia fuimos a visitar a las familias más pobres. Pregunté a un hombre si me dejaba limpiarle la casa, y me dijo: "No hace falta. Está bien así". Yo le respondí que estaría mejor si me permitiera limpiarla, así que comencé a limpiar y a lavar sus ropas. Luego vi en la habitación una lámpara grande, llena de porquería. Le pregunté: "¿Enciende esta bonita lámpara?". El hombre me contestó: "¿Para qué?. Nadie en muchos años ha venido a visitarme". "¿La encendería si las hermanas comenzaran a visitarle?". Contestó con un tímido "sí". Limpié la lámpara y las hermanas comenzaron a visitarle todas las tardes. Dos años después yo me había olvidado completamente del episodio, pero él me mandó un mensaje: "Dile a mi amiga que la luz que encendió en mi vida brilla aún". Esta misión requiere un estilo de vida que se enfrenta a otro estilo de vida que nos están marcando desde la sociedad, desde la T.V., desde los amigos, vecinos, compañeros de trabajo.
ALGUNAS PROPUESTAS DE LUCHA ACTIVA ("Ser cristiano en la vida cotidiana" de Luigi Accattoli)
Ø El cristiano debe luchar contra el estrés, las prisas, los agobios y la improvisación.Ø Ofrecer cada mañana nuestro día a Dios como un don. "Por la mañana te invoco".Ø Hay que hacer una previsión del día, organizando los compromisos que van a llenar la jornada.Ø Estar atentos a los encuentros que tendremos con las personas más que a las cosas que vamos a hacer.Ø Buscar cada día el tiempo para volvernos a Dios aunque sea en el coche, en medio del tráfico, en un pequeño descanso al mediodía Ø El cristiano ama el tiempo, por eso evita las pérdidas de tiempo y llena los tiempos vacíos: sala de espera, metro,...Ø A lo largo de la jornada y durante la semana tenemos que recuperar un ritmo natural en el que Dios se haga presente: Distinguiremos tiempo de acción y contemplación, trabajo y descanso, días laborables y domingo.
Ø El cristiano debe ser lo suficiente valiente como para apagar la televisión en momentos determinados: cuando la familia está reunida, a las horas de comer, ante determinados programas basura.Ø Su actitud es crítica y no pasiva ante todo lo que dice la T.V., la radio, los periódicos.Ø Lucha porque cada día en su vida haya un tiempo de silencio, sin tv., sin música, sin noticias, para entrar en si mismo.Ø Rechaza totalmente el uso publicitario del cuerpo de la mujer.Ø Prefiere hablar de amor en vez de sexo. |