“MI FAMILIA Y YO SERVIREMOS AL SEÑOR”

- el P. Damián a las Familias Invencibles -

 

 

“¿Familias invencibles?” Sí, familias invencibles. “No con la fuerza ni la violencia es como el mundo cambiará”. Lo mismo podemos decir de la familia. Sólo con el poder de Dios Padre, la luz resucitadora de su Hijo y la fuerza de su Espíritu es como la familia cambiará y se hará “invencible”. No temáis, pues. Afrontad con firmeza y esperanza los grandes retos de la familia en el mundo de hoy.

Josué, el hombre de la fidelidad, y su familia son todo un magnífico ejemplo de fidelidad a Dios en el hoy y aquí de cada día: “Mi familia y yo serviremos al Señor. Decid vosotros a qué dioses queréis servir”, escuchamos que nos dice también a nosotros a Josué. La familia de Josué, que se mantuvo siempre fiel al Señor y a Moisés, su servidor, nos debe animar a todos a la fidelidad y a la esperanza. El Señor a quien vosotras, “familias invencibles” , tratáis de servir y de ser fiel no os abandonará. El Señor es vuestra fuerza y auxilio; con Él no debéis de temer los embistes del Maligno contra vuestros hogares edificados en el Señor; recordad aquel canto tan hermoso de los encuentros de verano, convertido ya en vuestro lema: “Y esta casa no se cae, porque está sobre la Roca...”

 

Este año 2006 ha sido de mucha bendición para la familia, pues se ha celebrado en España el “V encuentro mundial de las familias”, con la presencia alentadora del sucesor de Pedro y Vicario de Cristo, el Papa Benedicto XVI.  Además, el VI encuentro de “familias invencibles” de verano, precedida del peculiar encuentro con Cristo de vuestros hijos adolescentes, y las visitas al castillo de Javier y al santuario de Lourdes, ha significado un gran respaldo a los valores insustituibles de la familia y que no tienen desperdicio.

Ambos acontecimientos marcan el inicio de un nuevo Pentecostés para vuestras familias, un descanso obligado en el Tabor del Señor. Estáis llamadas a ser el remedio a los grandes males que amenazan en nuestros días a la familia. No os presunción: Es fe y confianza en el Señor de la vida, abandono pleno en el que es y siempre será la Vida de la familia.

Fidelidad, pues, amigos míos, al Señor. Vosotros, padres de familia, y vuestros hijos serviréis siempre al Señor. Abandonaos en Él. Confiad siempre en Él. No lo abandonéis y Él no os abandonará. Orad asiduamente con vuestros hijos en esa “iglesia doméstica” que formáis sobre la Roca de Cristo. Y no olvidéis nunca que, si ponéis todo de vuestra parte para educar cristianamente a vuestros hijos, Él velará y protegerá a vuestros hijos de la influencia negativa del Maligno, de los engaños de este mundo y de las pasiones desordenadas de la carne. No temáis, pues. ¡Ánimo y adelante! Que el futuro no os asuste, pues. Confianza en el presente y confianza en el porvenir. Vosotros con Cristo, y Cristo con vosotros. A Él sea la gloria por siempre. Amén.

 

P. Damián Bruyel

Misionero Comboniano