FAMILIAS VIGOROSAS
- Estímulo
- Diálogo
- Oración familiar
- Hacer cosas juntos
- Reconciliación frecuente
Colosenses, 3
Bienaventuranzas: Mt 5
Dichosos los limpios de corazón porque ellos verán a Dios.
- Dichosos aquellos que son sencillos, sin maldad, que son simples, que tienen limpieza en sus intenciones porque verán el milagro de la convivencia en sus hogares.
Dichosos los que no llevan cuenta del mal o de lo que los otros tienen que hacer para no hacerlo yo….
Dichosos los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia.
- Dichosos los que ayudan porque serán ayudados. Los que miden y juzgan compasivamente porque serán tratados con esa misma medida. Los que son exigentes consigo mismos pero saben disculpar las limitaciones de los otros. Jesús manso y humilde de corazón, danos un corazón semejante al tuyo. Pon en nosotros tus sentimientos de misericordia. Comprender las miserias del otro.
- MUTUO ESTÍMULO
Col 3, 16 “Que la Palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza; enseñaos y alentaos unos a otros con toda sabiduría”
Desde el Génesis aparece el proyecto de Dios para el hombre y la mujer. Dios crea al hombre y después, satisfecho de su obra hechura de sus manos a imagen y semejanza suya dice: “Voy a darle al hombre una ayuda adecuada”.
Estamos creados para ser ayuda para el otro. El esposo para la esposa y la esposa para el esposo. Cuando llegan los hijos, el deseo natural es ayudarles a crecer. El deseo del espíritu es ayudarles a crecer por dentro y por fuera.
- “Cuando cumplieron todas las cosas prescritas en la ley del Señor, regresaron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se fortalecía, estaba lleno de sabiduría y gozaba del favor de Dios” (Lc 2, 39)
Una manera de mejorar nuestra calidad de amor es ser estímulo para los que nos rodean, potenciando todo lo positivo y creyendo en las posibilidades del otro.
Hace varios años elaboramos un esquema muy sencillo: Familia sobre tres pilares:
AMOR……………………………AUTORIDAD…………………………………….ALIENTO
- DIÁLOGO
“Revestíos pues de sentimientos de compasión, de bondad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia” (Col 3, 12b)
En los cursillos prematrimoniales nosotros decimos que el diálogo es la respiración del hogar. Si no respiramos morimos. Si no dialogamos morimos.
- El diálogo de los esposos es un aprendizaje esencial y base de todos los demás diálogos que se tienen que abrir en la familia.
- El diálogo familiar puede practicarse entre dos miembros de la familia.
Por ejemplo: 2 hermanos, todos los hermanos, un padre y un hijo, una madre y un hijo, un abuelo y un nieto.
Este diálogo crea lazos fuertes y profundos porque no todas las cosas se dicen de la misma manera cuando está toda la familia reunida, porque hay secretillos que se dicen los hermanos o se comparte entre hermanos. Por circunstancias de la vida a veces se van creando lazos e intimidad con algún miembro de la familia en particular.
- El diálogo de toda la familia. Cuando los hijos van creciendo si han respirado en un ambiente de diálogo y de conversaciones sanas en casa, lo que se dará es que somos capaces de hablar toda la familia sobre todo tipo de temas. Estos espacios de diálogo son muy importantes al llegar a la adolescencia. Evitar temas tabúes. Ir contestando a todas las preguntas que los hijos se van haciendo. A veces hay secretos -sucesos trágicos ocurridos a los familiares, situaciones pasadas…- que llegado un momento deben ser explicados y asumidos por todos como parte de la historia familiar. Los hijos disfrutan y se sienten muy interesados en todo lo que tiene que ver con la historia familiar, con los proyectos de la familia, con los trabajos de los padres…
- ORACIÓN FAMILIAR
“Que la Palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza, exhortaos y enseñaos unos a otros con toda sabiduría y cantad a Dios con un corazón agradecido, salmos, himnos y cánticos inspirados” (Col 3, 16b)
Testimonio de Medjugory en el año 1.987
Enfermedad de Olalla en el año 94, Martiño con 10 años y Lucía con 8. Momento en
Que empezamos a rezar pidiendo por Olalla y a partir de ahí fuimos descubriendo y valorando esta gracia y trasmitiendo a los demás que la oración familiar no es algo imposible ni pasado de moda.
- HACER COSAS JUNTOS
“Y todo cuanto hagáis o digáis, hacedlo en nombre de Jesús, el Señor, dando gracias a Dios Padre por medio de Él” (Col. 3, 17)
Esta es una norma básica que crea unidad y solidez en la familia. Si al ir creciendo los hijos cada uno tiene sus propios intereses y aficiones y no conseguimos seguir haciendo cosas juntas, la familia se irá distanciando.
El momento clave comienza a partir de la pubertad de los hijos. Ahí ellos empezarán a reclamar hacer cosas: salir, ir al cine, estar con los amigos…
Es el momento de discernir y poner unos momentos en que debemos estar juntos y hacer vida de familia.
- Tiempos de diversión juntos. Este es uno de los secretos de la felicidad familiar, saber divertirse juntos. Vale la pena lograrlo.
Estos momentos no deben estar sólo en función de los hijos, es decir, no hacer sólo lo que a ellos les gusta y apetece. Es muy común hoy ver que los hijos esperan que nosotros accedamos a sus deseos y que les hagamos la fiesta. No es raro ver a los padres a merced de los hijos. Esta actitud no es enriquecedora sino empobrecedora y poco educativa.
Las vacaciones deben ser proyectadas en función del bien de todos y acogiendo los gustos de todos.
- Tiempos de devoción juntos.
En primer lugar está la Eucaristía dominical unido al sentido que tiene el domingo de estar en familia y descansar. Es importante dar desde pequeños a los hijos este sentido al domingo. Vivirlo juntos es algo que marca la vida familiar. Los hijos que van a misa con sus padres tendrán un sentido de la Eucaristía muy distinto de aquellos que van a la catequesis y a misa sin sus padres.
En segundo lugar la oración familiar. Hacer presente a Dios en casa y contar con Él, pedirle por las pequeñas cosas que vivimos y por las grandes.
En tercer lugar están las tradiciones y fiestas que queremos mantener y que nos unen a la familia más grande que son los abuelos, familiares… fiestas que suponen un enriquecimiento. Cada etapa familiar tiene sus fiestas importantes. No es lo mismo el cumpleaños de un niño de 7 años que el de un joven de 17.
- RECONCILIACIÓN FRECUENTE
“Del mismo modo que el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros. Y por encima de todo, revestíos del amor que es el vínculo de la perfección. Que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, a ella os ha llamado Dios” (Col 3, 13-14) |