IX  ENCUENTRO  de  FAMILIAS INVENCIBLES
“Familias Cristianas, ¿Durmientes o invencibles?”
c a m i n o   que tiene   m e t a
  
Seminario Diocesano "Santa Catalina" 
Mondoñedo (Lugo). 10 al 15 de Agosto de 2.009

Algunas fotos

Crónica del IX Encuentro de Familias Invencibles. (Familia Sigler Alcántara)

Power Point de los temas tratados

ENSEÑANZA: LA ORACIÓN
FAMILIA CRISTIANA: EDUCA EN LA FE 1
FAMILIA CRISTIANA: EDUCA EN LA FE 2
Taller de Liturgia. Presentación para proyectar
Taller de Liturgia. Presentación para ver

Enseñanzas transcritas

ENSEÑANZA Sr. Obispo (no disponible)
ENSEÑANZA Javier y Montse
ENSEÑANZA Jose y Paqui (no disponible)
ENSEÑANZA Montse

Talleres y coloquios

LITURGIA. Esquema.

Y un poco de humor

Adivinanzas
Que pasaría si el diablo hiciera de las suyas

http://www.pastoralsantiago.org/2009/04/encontro-de-familias-en-mondonedo.html

http://boletinfi.blogspot.com/2009/08/vida-abundante.html



Crónica del IX Encuentro de Familias Invencibles de R.C.
Mondoñedo (Lugo)
Familias Cristianas, ¿Durmientes o Invencibles?

A  lo lejos, muy tenue, se escucha una canción: “Me basta tu presencia y tu figura…”. Estamos en el Seminario Santa Catalina de Mondoñedo y se celebra el IX Encuentro de Verano de Familias Invencibles. La canción procede de la capilla que está llena de padres e hijos y todos corean la canción.

Nos hemos trasladado de Nanclares de la Oca, en Vitoria, hasta Mondoñedo, en Lugo, porque la Fraternidad de Familias se acrecienta. Ya en Nanclares no cabíamos. En esta ocasión hemos sido sobre  50 familias las que hemos estado congregadas y se han echado en falta algunas familias que no han podido acudir. A todas las familias nuevas sean bienvenidas pues  estamos haciendo Pueblo de Dios y pequeñas Iglesias Domésticas, desde los más jóvenes hasta los más mayores, desde peques hasta abuelos.

En total hemos asistido sobre  180 personas, de las cuales sobre 90 hemos sido mayores de 25 años y otras 90 menores de 25 años incluyendo bebés menores de 1 año. Es un enorme gozo ver tal congregación de edades para celebrar, convivir, orar y formarnos en torno a Jesús, junto a nuestro Padre Dios y acompañados de María. Y es una auténtica alegría sentir la presencia del Espíritu Santo, Espíritu de Dios, Espíritu de Vida.

Tenemos que gritar muy fuerte que es posible vivir la vida en Cristo, que es posible vivir el Evangelio en la familia, hacer vida el Evangelio. Que es posible congregar a familias cristianas completas para compartir la vida y fortalecernos juntos. Que la familia, y sobre todo la cristiana, tiene su lugar y misión en la sociedad. ¡Basta ya de ser cristianos mediocres!, tenemos de nuestra parte a aquel, que con su muerte, ha vencido a la muerte, ¡Cristo está con nosotros! Vivamos este gozo y seamos capaces de transmitirlo a toda la sociedad. Familias Invencibles ha apostado por ello y no cejará en hacerlo. Así hemos entendido nuestra misión y así lo hacemos con el favor y la alianza de Dios.

Relatar el día a día del Encuentro sería muy largo de contar, iremos dando unas pinceladas del “programa de eventos y actos” que teníamos previsto. La Laudes y Eucaristía de cada día no faltaron y, estas, gracias al Padre Cristóbal que nos asiste y acompaña desde hace unos años. Igualmente tuvimos, como viene siendo habitual, una noche de Vigilia, por turnos, con Jesús Eucarístico en la Custodia. También catequesis, juegos, enseñanzas, talleres y reuniones de grupos, una oración con tintes ecuménicos, a modo de dinámica, al mediodía antes de comer y por la noche, antes de descansar, largos ratos de oración y contemplación. Y para concluir el Encuentro celebramos el clásico Festival Familiar donde participaron todos con su buen hacer, humor, gracia y su arte.

Ya el primer día, Dios, a través de San Agustín, nos hablaba de que debemos, con una aptitud gozosa, vivir nuestra vocación de casados y forjadores de familias cristianas donde se engendra nuevos y jóvenes cristianos . Nos lo decía en el Oficio de Lecturas:   “La iglesia de Roma nos invita hoy a celebrar el triunfo de San Lorenzo, que superó las amenazas y seducciones del mundo, … También nosotros, hermanos, si amamos de verdad a Cristo, debemos imitarlo…lo han imitado los mártires, pero no sólo ellos. … Tenedlo presente, hermanos: en el huerto del Señor no sólo hay las rosas de los mártires, sino también los lirios de las vírgenes y las yedras de los casados, así como las violetas de las viudas. Ningún hombre, cualquiera que sea su género de vida, ha de desesperar de su vocación

El martes y el miércoles fuimos muy dichosos porque pudimos compartir, durante todo el día, el encuentro con el Obispo de la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol, D. Manuel Sánchez Monge, que presidió la Eucaristía, tuvimos un coloquio con él y nos dio una charla sobre Familias Cristianas ¿Durmientes o Invencibles? Y para colofón nos visitó, el miércoles, el Arzobispo de Santiago de Compostela, D. Julián Barrio.

Entre otras ideas, D. Manuel Sánchez nos dijo que hay que proteger a la familia porque tiene un servicio que hacer a la sociedad y a la proclamación de la fe. Nos vino a decir que hay que “educar en que” y “educar como”: La familia cristiana educa en y desde la libertad. Educa en el sentido de justicia, desde el amor y el diálogo. Educa en la universalidad (Jesús vino para todos y, en especial, para los pobres). Educa en la sexualidad como amor y como entrega, hablando de amor conyugal y amor de amistad. Educa en la fe como experiencia de Dios, como un estilo de vida. Educa en el perdón. Educa en la pobreza y desprendimiento desde el descubrimiento de Jesús, nuestro tesoro. Educa desde el respeto a sí mismo y a la originalidad de cada uno. Educa desde la verdad. Educa desde la exigencia comprensiva según la capacidad de cada uno. Educa desde la paciencia. Educa desde le testimonio. Y educa desde el amor.

Los momentos de oración y convivencia después de la cena estuvieron cargados de unción y contemplación. Las Palabras dadas y recibidas, al soplo del Espíritu, venían colmadas de una fuerte presencia mística y de un gran deseo del Señor de darnos vida abundante: “Gracias, Señor, porque nos das lo que necesitamos para vivir”, “Haz Señor, que descansemos en ti”, “Pues el castigo que Él sufrió trajo la Paz”, “Conoceréis esta vida que os quiero regalar”, “Caminaréis por este camino nuevo que yo he iniciado con y por vosotros”…

Un momento muy especial fue la celebración de la renovación de las Promesas Matrimoniales con un gesto muy ungido:  cada matrimonio fue velado con el Talit Hebreo mientras se escuchaban cantos íntimos y llenos de ternura y se proclamaban versos del Cantar de los Cantares. También fue muy especial la noche de adoración y vigilia donde las lecturas de Ez. 36, 24-28; Os. 2 y Ap. 2, 17 fueron acompañando  y custodiando toda la noche, prodigada en gracia y en manifestación dichosa y jubilosa de la presencia de Cristo glorioso y cercano. La presencia de los jóvenes y niños fue un ejemplo de ardor evangelizador digno de imitar.

Sobrevinieron dos mensajes proféticos que hay que manifestar: “Haré descender sobre vosotros una lluvia de bendiciones que serán un torrente que romperá vuestros diques y se llevará las prisiones y ataduras. Con mi agua os señalaré y restableceré y, en su lugar, quedará un valle regado por mi Espíritu donde os alimentaré con un nuevo maná. Tirad todo al cauce del río y os llenaré de mi espíritu, pueblo glorificado en mi, hijos glorificados en mi”. “Somos llamados a ser una gran familia, a profundizar en las relaciones humanas fraternas, la cercanía, entonces el Señor podrá derramar sus carismas para servir y hacer crecer a esta comunidad, si construimos verdadera comunidad de amor profundo. Amaros en la debilidad, cuando más falta os hace. Amad a los que más necesitan”.

Y retumbaron dos Palabras inspiradas que se repitieron constantemente: “Al vencedor le daré del maná escondido, le daré una piedrecita blanca y grabado en ella un nombre nuevo que sólo conoce el que lo recibe (Ap. 2, 17)”. Y conforme a Lc. 24, 13-15 “Mirad los sufrimientos del camino a la luz de la Palabra. Nos viene bien sufrir. Debemos volver a Jerusalén, a nuestras iglesias domésticas

Como epílogo deciros que volvimos a nuestras iglesias domésticas dichosos y bienaventurados, después de reconocer a Cristo en tantos hermanos y en tantos gestos, afirmando, como María: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador porque el Poderoso ha hecho obras grandes y su misericordia llega a todos” ¡Aleluya!

Familia Sigler Alcántara (Cádiz)