MATRIMONIO
CRISTIANO y SEXUALIDAD
"Dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y
serán los dos un solo ser"

Gen 2, 24 - Mt 19, 5
- Mc 10, 7-8 - Ef 5, 31
Esta definición encierra lo esencial de la pareja humana.
Los elementos de este triángulo son comunes a la vida consagrada.
ØDejar padre y madre, dejar para
iniciar una nueva vida. En la Biblia aparece muchas veces también un
nuevo nombre, un nuevo camino.
ØUnirse a la mujer, al marido.
Unirse a una nueva familia en la fe.
ØSer una sola
carne. Sellar la unión con sus cuerpos. Permanecer virgen por amor a Dios
y a los hermanos.
La sexualidad es un elemento esencial a la persona humana y es un
elemento esencial y no accesorio al matrimonio.
"El mundo de las relaciones sexuales juega un papel
importante tanto para el mantenimiento de la pareja como para dar pie al
fracaso y la desvinculación progresiva. Es por lo tanto algo que la pareja
debe cuidar, alimentar, y madurar con creatividad y atención. Los problemas
que eventualmente puedan surgir deben ser hablados y analizados por los
cónyuges con respeto y transparencia" ("Creciendo en el
amor". Ed. SalTerrae)
TRES PRINCIPIOS FUNDAMENTALES
1. Para el cristiano la
sexualidad está al servicio del amor y de la persona humana.
Sexualidad = sierva
Amor = Rey
Nuestra cultura actual está alterando el orden. Se pone
mucho énfasis, muchas expectativas en el sexo y en cambio el amor pasa a un
segundo término. Se entroniza el sexo y se rebaja el amor.
La sexualidad para el cristiano no es ídolo que destruye
y rebaja, no es un tabú que debe silenciarse y esconderse. No es algo feo y
grosero.
La sexualidad es algo creado por Dios, es un Icono que
acerca al corazón y enaltece a la persona.
2. La sexualidad
se ejerce dentro del matrimonio, cuando un hombre y una mujer se han
comprometido para toda la vida, haciendo una entrega total de todo su ser:
cuerpo y alma y esto de una manera libre y voluntaria.
"Mi alma, mi cuerpo es entregado totalmente, sin
divisiones a una sola persona que yo he elegido libremente".
Exige un espacio de intimidad y de pudor. Un lugar
reservado y sagrado.
3. La sexualidad
cristiana debe superar toda ambivalencia equivocada.
Yo soy cuerpo y espíritu, unidos de manera que no se
pueden separar.
Si soy un cuerpo sin espíritu viviré para que mi
cuerpo sea bello, me desviviré por la apariencia y la belleza corporal. La
sexualidad será para mi entrega del cuerpo. Algo puramente biológico y
placentero, como tomarse una cerveza, bailar o comer.
Si soy espíritu sin cuerpo viviré la sexualidad como
algo que me rebaja, que me complica la vida, entonces veré la relación
sexual como un mal menor algo que me crea escrúpulos, miedo y recelos,
incluso algo feo, sucio y escondido.
"El encuentro sexual es una forma singularísima para
que el amor de los esposos se exprese y perfeccione" (Concilio
Vaticano II)
Ante los actuales debates "sexo con amor" o sexo
sin amor", el cristiano se sitúa como en otro planeta diferente.
"El sexo sin amor es como bailar sin música"
(Antonio Gala)
MENSAJES PARA EL MUNDO
Nuestra cultura está envuelta en un pansexualismo. Todo
hoy está hablando de sexo.
El cristiano está llamado a no callarse, a hablar y
neutralizar estos mensajes que continuamente envía la sociedad: TV,
publicidad, cine, compañeros.
Pero el cristiano hablará sobre todo con la vida, con la
experiencia gozosa del amor, con la superación de tabúes y la creación de
un discurso propio y unas posturas coherentes, más positivas que negativas.
"Sexo
sin amor, no gracias".
Éste es el mensaje que deberán entender con toda claridad
nuestros hijos y todas las personas con las que nos relacionamos: familiares,
amigos, vecinos, catecúmenos...
Si es verdad que la familia es esencial, si es verdad que
lo aprendido en el hogar deja una marca para siempre, sabed que en este tema
es fundamental que los padres cristianos ayudemos a nuestros hijos. No los
dejéis solos, ayudadles a descubrir el valor sagrado de la sexualidad. No les
dejemos a merced de la calle. Acompañadles en este tema.
"Bajó con ellos a Nazaret y vivió bajo su tutela...
Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en aprecio ante Dios y
ante los hombres" (Lc.2, 50-52).
Acompañar a nuestros hijos, con nuestro amor, con nuestra
autoridad para que vayan creciendo. Acompañarlos de manera fundamental en la
adolescencia cuando se avivan los conflictos entre cuerpo y espíritu.
Ayudarles a crecer en estatura y en profundidad.
" Cristo eres el más bello de los hombres"
El hombre y la mujer de hoy quieren ser bellos. Nuestra
sociedad presenta un ideal de belleza basado en lo exterior: los ojos, la
piel, las medidas corporales. La belleza del mundo es superficial. Al hablar
de belleza hablamos de cuerpo bello.
La belleza del cristiano es la belleza de Jesús. Es una
belleza que nace del interior y se refleja en el exterior: en la mirada, en
los gestos, en las manos, en todo el cuerpo.
El cristiano no desprecia la belleza sino que la
transforma, la transfigura.
Esta belleza es la que contemplamos en aquellos que viven
en armonía y paz con su vocación: Madre Teresa, Juan Pablo II, cualquiera de
nosotros...
Esta belleza da hermosos frutos:
ØNos libera de los
complejos.
ØNos hace vivir
reconciliados interiormente (cuerpo, mente, espíritu), haciendo que nos
amemos a nosotros mismos. De esta actitud nace una vida serena y afable y unas
relaciones humanas sanas.
ØEl cuerpo es la
envoltura de nuestro ser. No es rechazado, ni escondido, sino amado y
aceptado. Lo cuidamos equilibradamente sin caer en actitudes hipocondríacas
ni en descuidos excesivos.
ØEl mejor maquillaje
es la alegría de vivir, el buen humor, la simpatía...
Las presiones de la sociedad de hoy en este campo son muy
fuertes. Los niños y sobre todo las niñas son atrapados por estas
exigencias. Nuestros hijos no deben estar solos sino acompañados por
nosotros.
Los psicólogos están alertando sobre la gravedad del
culto al cuerpo: adolescentes que pasan por una operación de cirugía
estética. Niñas que se visten demasiado pronto de mayores, se pintan, se
ponen mechas. Niños y niñas esclavos de la moda.
Se dice que se está acortando excesivamente la edad
infantil, de o a 10 años y se está alargando también excesivamente la
adolescencia, de 10 a 30 años.
"Hablar más de amor y menos de prohibición"
En la última boda a la que asistimos -una boda cuidada y
preparada-, el sacerdote empezó la homilía despotricando contra todas las
uniones de hecho y hablando de la telebasura. Esto hizo que muchas personas se
queden en esta actitud cerrada de la Iglesia que se juzga como cruel y
farisaica.Los cristianos estamos llamados a dar un espectáculo de
amor al mundo. Llamados a interrogar al mundo con nuestro amor, nuestra
fidelidad, nuestra alegría de vivir.Encontrar la manera de transmitir lo bueno que es vivir de
este modo y contárselo a la gente da más fruto que caer en el discurso
rancio de la corrupción, del escándalo, la morbosidad, la insensatez del
mundo.
El cristiano vive en el mundo sin ser del mundo. Está
llamado a ser sal y luz, levadura que fermenta la masa. No puede aislarse del
mundo porque todo es grosero y mundano. Está llamado a transformar el mundo.
Debemos dejar la cursilería que nos aleja más y más de los
"alejados" porque nos escandaliza y ser capaces de acoger cualquier
situación, cualquier realidad y poner ahí una palabra de esperanza. Esperanza
en el hombre y la mujer, creados a imagen y semejanza de Dios. Esperanza en el
triunfo del amor.
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aspectos de la sexualidad humana
1. La relación sexual, encuentro amoroso,
declaración de amor, tiempo de entrega al otro, de expresar sentimientos.
2. La relación sexual momento de ternura.
3. Sanación interior y profunda de complejos.
El otro me ve guapa, guapo. Soy atractiva/atractivo para mi esposo/esposa.
4. La relación sexual momento de placer.
5. La sexualidad que da vida a un nuevo ser.
PREGUNTAS PARA EL COMPARTIR
ENSEÑANZA: MATRIMONIO CRISTIANO y SEXUALIDAD
1. ¿Ha despertado la enseñanza alguna inquietud
en ti?.
2. ¿Crees que los cristianos vivimos la sexualidad
de manera gozosa y equilibrada?.
3. ¿Tenemos aprendida esta lección o crees que
necesitamos abrirnos más a una mentalidad reconciliadora entre cuerpo
y espíritu?.
4. Ante la falta de pudor que vemos a nuestro
alrededor sobre este tema, ¿cómo debemos reaccionar los cristianos?.
5. ¿Nos preocupa este tema en relación a nuestros
hijos? ¿Qué decisiones hemos tomado en casa respecto a este tema?

LAS CUATRO DIMENSIONES DEL MATRIMONIO

Cada uno de nuestros
matrimonios son –han de ser- una comunidad de vida y amor. Una
comunidad que tiene cuatro dimensiones:
1. Dimensión unitiva: comunidad formada por marido y
mujer.
2. Dimensión creativa o de servicio a la vida, a los
hijos.
3. Dimensión participativa, integrada en la sociedad.
4. Dimensión misionera, participando de la vida y
misión de la Iglesia.
1. Dimensión unitiva:
Plantearemos aquí algunas preguntas en relación a la
madurez personal en la pareja:
ü¿Tengo que
dejar de ser yo para bien del otro?
ü¿Hasta
dónde debo renunciar, en mis apetencias y necesidades, para que haya
paz y armonía en la pareja?
ü¿Debo
descuidar mis aficiones y cualidades para atender los deseos del otro?.
Todas estas cuestiones tienen relación con un problema de
competencias entre el ejercicio de mi libertad personal y la dependencia del
otro.
La pareja al ir madurando va conjugando ambas cosas de tal
modo que ninguno de los cónyuges es anulado por las necesidades, exigencias o
expectativas del otro.
Caminamos con un yugo, unidos los dos, pero los dos somos
diferentes y no se nos pide que seamos iguales.
Establezcamos algunos principios básicos:
ØCada individuo
se desarrolla de dentro a fuera, pero no es autosuficiente, no puede
desarrollarse a partir de si mismo, sino a partir de estímulos exteriores
a él.
ØLa pareja es
una realidad en si misma, no es la suma de dos individuos. Dentro de ella
se establece una dinámica especial y única, una singularidad en la que
intervienen los dos.
ØDe la correcta
interacción y comunicación de los dos miembros de la pareja surge la
maduración y el crecimiento de la pareja que está en relación con el
desarrollo de cada uno de los componentes.
ØSi entendemos
la libertad y la dependencia en su justa medida entonces puede conjugarse.
No es fácil y cada matrimonio sabemos que hay que hacer una tarea de
renuncia que no es anularse uno mismo.
ØLa renuncia en
el matrimonio debe ser para un mayor enriquecimiento de la persona y de la
pareja. Recordemos que la renuncia es voluntaria porque quiero al otro, lo
conozco, quiero hacerle feliz.
ØNo hay
maduración posible de uno sin la del otro. Los dos esposos construyen la
unidad en la diversidad, como una melodía, acompañándose pero sin
estorbarse
Tres canales para ayudarse mutuamente:
1. Canal de la comunión de ideas e intereses.
2. Canal de atender a las necesidades profundas de
cada uno de los cónyuges.
3. Canal de comunicación y comprensión mutuas.
2. Dimensión creativa
"Los hijos son el fruto más preciado del amor del
matrimonio y constituyen su propia coronación" (Concilio Vaticano II en
la constitución Gaudium et Spes).
El amor está orientado a difundir la vida. El amor crea
vida a su alrededor. Vida en los hijos que Dios nos regala, vida en los
amigos, vecinos, parientes, conocidos...
3. Dimensión social
La pareja desarrolla
su vida en una sociedad concreta. La pareja se elige; la sociedad nos viene
dada, como los padres o la estatura. Hemos nacido y crecido en esta sociedad,
con sus ventajas e inconvenientes. De ella ni podemos ni debemos aislarnos.
Como cristianos debemos hacer algo más: comprometernos en transformar la
sociedad. Cuando Jesús nos dice: "Vosotros sois la luz del mundo,
vosotros sois la sal de la tierra". Se está refiriendo a este campo de
evangelización y transformación que es la sociedad.
Recordemos en este punto la Palabra: "Tanto amó Dios
al mundo que envió a su Hijo..." (1 Jn, 4-9)
"Todo el que ha nacido de Dios vence al mundo; y ésta
es la fuerza victoriosa
que ha vencido al mundo: nuestra fe. (1 Jn. 5-4).
Un
breve análisis de nuestra sociedad >>>
Nuestra sociedad es plural / en un acelerado cambio /
masificada / consumista / hedonista / desigual / tecnificada / competitiva /
materialista / permisiva / individualista...La sociedad tiende a que la pareja se acomode a ella, se
instale y acepte los valores que imperan actualmente. La sociedad tiende a que
las familias se acomoden a ella.Por su parte la pareja debe intentar humanizar la
sociedad. Poner cada uno de nosotros, allí donde estamos nuestra pequeña
porción de levadura para transformar el mundo, poner nuestra ilusión,
nuestro inconformismo, nuestros valores y nuestro esfuerzo allí donde nos sea
posible. En las realidades cotidianas: comunidad escolar, comunidad de
vecinos, barrio, comunidad laboral, comunidad eclesial..Por tanto el aislamiento, aunque sea lo más cómodo, no es
bueno, porque supone la falta de participación y de integración. La pareja
sólo puede transformar la sociedad si se integra en ella.
Algunos ejemplos:
ØEn la
comunidad educativa: presentarse a los Consejos Escolares, colaborar
cuando los profesores piden alguna responsabilidad, conocer a algunos
padres de los compañeros de nuestros hijos...
ØEn la
comunidad laboral: en primer lugar siendo un buen profesional,
sintiendo necesidad de mejorar y de reciclarnos, teniendo una
relación educada y afable con todos, interesándonos por nuestros
compañeros en la medida que expresen sus preocupaciones y problemas,
siendo honrados y honestos mostrando una integridad en cuanto a
nuestras obligaciones laborales.
Ø En la
sociedad civil. Pagando nuestros impuestos y cumpliendo con todas las
obligaciones civiles. Cumpliendo con nuestro deber de votar.
4. Dimensión misionera
Toda la Iglesia, desde el
Papa hasta el último laico es misionera. Todos hemos recibido el gran
mandamiento: "Id a todo el mundo y anunciad el Evangelio. Pero los
laicos y los consagrados han elegido una vocación diferente.
Los laicos, ser discípulos en el mundo, honrar a Dios
en el uso de las cosas temporales.
Los consagrados, ser discípulos apartados del mundo,
honrar a Dios en la renuncia de las cosas temporales.
Muchas veces, los laicos, estamos copiando un modelo de
evangelizar de los consagrados, comprometiéndonos en la Parroquia, en la
R.C. al estilo de los que lo han dejado todo para servir al Señor.
La familia es "Iglesia doméstica",
evangeliza más por lo que es que por lo que hace. Nuestra misión está
primero en afianzar nuestra vocación, responder al grito del Papa:
"¡Familia: sé lo que eres!". Evangelizamos y anunciamos el
Reino de Dios con nuestra presencia en el mundo si imitamos a la familia
de Nazaret. Somos un icono de Dios para el mundo; cuando los signos
religiosos, las imágenes, la liturgia, ya no hable al mundo ... la
familia cristiana habla con su amor, su vida, su alegría, su paz, su
fortaleza en el sufrimiento. Nuestra vida habla mucho más fuerte que
nuestras palabras.
Los padres son los primeros responsables de educar a
sus hijos en la fe. No nos cansaremos de predicar la importancia de la
oración en familia.
En segundo lugar, la familia se integra en la Iglesia
local, la parroquia y se pone al servicio de la Iglesia en la medida de su
tiempo, sus cualidades, su llamada personal a anunciar a Jesús. Es muy
importante para la familia estar enraizada en la vida parroquial.
Podemos también estar llamados a vivir nuestra fe en
alguno de los movimientos laicales de la Iglesia actual, como la R.C.
Nuestro servicio en ella estará en función también de las
circunstancias que la vida nos vaya presentando: trabajo, tiempo, hijos
pequeños, etc.
Los contemporáneos de Jesús se planteaban muchos
interrogantes ante su presencia, su actitud, sus discursos: ¿De dónde le
viene a éste esta autoridad, este poder, esta manera de hablar?
La familia cristiana debe interrogar al mundo con su
estilo de vida con su felicidad y su equilibrio interior.
PREGUNTAS PARA EL COMPARTIR
ENSEÑANZA: LAS CUATRO DIMENSIONES DEL MATRIMONIO
Repasemos brevemente las cuatro dimensiones del
matrimonio:
üDimensión
unitiva
üDimensión
creativa
üDimensión
social
üDimensión
misionera
1. Durante la enseñanza recordamos dificultades que
nos encontramos en nuestro caminar de pareja. Compartid alguna de esas
dificultades y cómo las habéis superado.
2. Cada matrimonio tiene unos aspectos fuertes y
algunos puntos débiles. Es importante valorar y apoyarnos en esos
aspectos fuertes y trabajar continuamente en los puntos débiles.
Compartid sobre este tema:
ü¿Qué
equilibra vuestra relación?
ü¿Qué la
desequilibra?
3. ¿Te aporta algo concreto a tu vida esta enseñanza?
¿Qué te ha llamado más la atención?

La GRACIA del MATRIMONIO

- ESPIRITUALIDAD CONYUGAL -
Hay cinco necesidades
básicas que deben ser cubiertas en
toda pareja y que nos darían como la temperatura o la calificación de ese
matrimonio:
1. Intimidad
El esposo o esposa es mi confidente, mi amigo más cercano,
con quien tengo una relación profunda a nivel de ideas, de opiniones, de
emociones, de sentimientos. Una intimidad que pone lo más íntimo de uno en
lo más íntimo del otro, porque nos sabemos comprendimos y amados en lo que
es cada uno. El amor y la verdad van juntos. No puedo ocultar mi verdad por
dolorosa que sea. Nuestras relaciones están basadas en la transparencia y la
autenticidad.
2. Comunicación
A través de todas las formas de expresión: palabras,
silencios, gestos, miradas, caricias, reflexión sobre decisiones a tomar,
implicación en la vida familiar. Y la que debe ser la comunicación más
plena y profunda de todas, la relación sexual que encierra siempre un grado
de sanación de heridas, de reconciliación y de enamoramiento.
3. Unidad
El "nosotros" de la pareja no puede ni debe
construirse eliminando el "tú y el "yo", sino al contrario, a
partir de la potenciación de lo que cada uno es.
Una tarea siempre importante es combinar la unión y la
libertad. Desde esas diferencias propias de cada uno que se aceptan sin
condiciones, buscando criterios convergentes y soluciones común a los
problemas vitales. Caminamos cogidos de la mano y enriqueciéndonos con los
rasgos de cada uno. Buscamos siempre la complementariedad y huimos de la
rivalidad.
4. Apertura
Romper el peligroso círculo del "sólo tú y
yo". Apertura con entrega, en primer lugar, a nuestros hijos, a los
familiares, hermanos en la fe, sociedad... Esta generosidad que nos abre a las
necesidades de los que nos rodean es imprescindible porque la pareja aislada
se asfixia y se empobrece.
5. Espiritualidad
La espiritualidad orienta el sentido de nuestra vida. Nos
abre a la trascendencia a vivir lo cotidiano de una manera diferente. Sin
espiritualidad se cae fácilmente en el relativismo y en perder el norte en
cuanto a la propia relación de pareja y a la educación de los hijos. La
espiritualidad nos hace mirarnos con una mirada más profunda. El otro es hijo
de Dios con una conciencia diferente a la mía, con una psicología diferente.
Esto hace que evitemos usar al otro para mi interés, dominar al otro,
manipularlo... Sin espiritualidad el matrimonio se desintegra.
Pero ¿qué
es la espiritualidad conyugal?
La espiritualidad es la orientación
que se le da a la vida a partir de unos valores transcendentes.
Puede decirse, por tanto, que carece de espiritualidad una
vida cuyos intereses sean exclusivamente materialistas.La espiritualidad determina el modo de mi relación con
Dios y con los demás.La espiritualidad conyugal parte de una sincera y
recíproca confianza entre los esposos a fin de comunicarse, compartir y
convivir queriendo vivir juntos la vocación cristiana de la fe. Los esposos
se comprometen a ayudarse mutuamente a ir creciendo en el amor a Dios y
proyectar esta experiencia a los demás.
El Señor ayuda a renovar diariamente el don vocacional de
los casados a través de la gracia del sacramento del matrimonio.
La espiritualidad conyugal consiste en
vivir el plan que Dios tiene para la pareja y la familia
Esto es un proceso dinámico no algo estático. Dios se
compromete a ayudarnos y nosotros a colaborar con Él de una manera activa. El
objetivo final es la comunión entre nosotros y con Él.
La espiritualidad conyugal engloba toda la vida:
Ø el amor vivido día
a día
Ø la aceptación
de la cruz
Ø el trabajo
diario
Ølas relaciones
con las respectivas familias
Øel uso de los
bienes materiales
Øla sexualidad
Øla educación
de los hijos
Øla vida de
oración
Ølos sacramentos
Øel apostolado
La Iglesia nos enseña y nos muestra el camino, como una
madre buena, cariñosa y sensata. Nos ilumina, pues es un gran candelabro que
tiene la luz de Jesús, pero el camino concreto lo ha de hacer cada pareja con
un proyecto común de vida cristiana.
En este camino de descubrir la voluntad de Dios en nuestras
vidas es importante tener unos acompañantes espirituales, unas referencias,
un director espiritual... Muchas veces, la pareja es como aquellos dos ciegos
que salen al camino para que Jesús los cure. Un ciego no puede guiar a otro
ciego. Hay estancamientos profundos y prolongados en la pareja que tienen su
raíz en esta actitud cerrada y soberbia de encerrarse en si mismos.

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