Volver a Encuentros
3º Encuentro de Familias de RCC
Salesianos de Allariz (Ourense). 11 al 17 de Agosto 2003
Familias Invencibles - Renovación Carismática Católica
Fotos del Encuentro
Coplas de la jimkana
 CRÓNICA de la Familia Sigler Alcántara sobre el Encuentro
MATRIMONIO CRISTIANO Y SEXUALIDAD. LA GRACIA DEL MATRIMONIO.
LAS CUATRO DIMENSIONES DEL MATRIMONIO.

MATRIMONIO CRISTIANO  y  SEXUALIDAD

"Dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos un solo ser"

Gen 2, 24  -  Mt 19, 5  -  Mc 10, 7-8  -   Ef 5, 31

Esta definición encierra lo esencial de la pareja humana.

Los elementos de este triángulo son comunes a la vida consagrada.

ØDejar padre y madre, dejar para iniciar una nueva vida. En la Biblia aparece muchas veces también un nuevo nombre, un nuevo camino.

ØUnirse a la mujer, al marido. Unirse a una nueva familia en la fe.

ØSer una sola carne. Sellar la unión con sus cuerpos. Permanecer virgen por amor a Dios y a los hermanos.

La sexualidad es un elemento esencial a la persona humana y es un elemento esencial y no accesorio al matrimonio.

"El mundo de las relaciones sexuales juega un papel importante tanto para el mantenimiento de la pareja como para dar pie al fracaso y la desvinculación progresiva. Es por lo tanto algo que la pareja debe cuidar, alimentar, y madurar con creatividad y atención. Los problemas que eventualmente puedan surgir deben ser hablados y analizados por los cónyuges con respeto y transparencia" ("Creciendo en el amor". Ed. SalTerrae)

TRES PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

1. Para el cristiano la sexualidad está al servicio del amor y de la persona humana.

                         Sexualidad = sierva                       Amor = Rey

Nuestra cultura actual está alterando el orden. Se pone mucho énfasis, muchas expectativas en el sexo y en cambio el amor pasa a un segundo término. Se entroniza el sexo y se rebaja el amor.

La sexualidad para el cristiano no es ídolo que destruye y rebaja, no es un tabú que debe silenciarse y esconderse. No es algo feo y grosero.

La sexualidad es algo creado por Dios, es un Icono que acerca al corazón y enaltece a la persona.

2. La sexualidad se ejerce dentro del matrimonio, cuando un hombre y una mujer se han comprometido para toda la vida, haciendo una entrega total de todo su ser: cuerpo y alma y esto de una manera libre y voluntaria.

"Mi alma, mi cuerpo es entregado totalmente, sin divisiones a una sola persona que yo he elegido libremente".

Exige un espacio de intimidad y de pudor. Un lugar reservado y sagrado.

3. La sexualidad cristiana debe superar toda ambivalencia equivocada.

Yo soy cuerpo y espíritu, unidos de manera que no se pueden separar.

Si soy un cuerpo sin espíritu viviré para que mi cuerpo sea bello, me desviviré por la apariencia y la belleza corporal. La sexualidad será para mi entrega del cuerpo. Algo puramente biológico y placentero, como tomarse una cerveza, bailar o comer.

Si soy espíritu sin cuerpo viviré la sexualidad como algo que me rebaja, que me complica la vida, entonces veré la relación sexual como un mal menor algo que me crea escrúpulos, miedo y recelos, incluso algo feo, sucio y escondido.

"El encuentro sexual es una forma singularísima para que el amor de los esposos se exprese y perfeccione" (Concilio Vaticano II)

Ante los actuales debates "sexo con amor" o sexo sin amor", el cristiano se sitúa como en otro planeta diferente.

"El sexo sin amor es como bailar sin música" (Antonio Gala)

MENSAJES PARA EL MUNDO

Nuestra cultura está envuelta en un pansexualismo. Todo hoy está hablando de sexo.

El cristiano está llamado a no callarse, a hablar y neutralizar estos mensajes que continuamente envía la sociedad: TV, publicidad, cine, compañeros.

Pero el cristiano hablará sobre todo con la vida, con la experiencia gozosa del amor, con la superación de tabúes y la creación de un discurso propio y unas posturas coherentes, más positivas que negativas.

"Sexo sin amor, no gracias".

Éste es el mensaje que deberán entender con toda claridad nuestros hijos y todas las personas con las que nos relacionamos: familiares, amigos, vecinos, catecúmenos...

Si es verdad que la familia es esencial, si es verdad que lo aprendido en el hogar deja una marca para siempre, sabed que en este tema es fundamental que los padres cristianos ayudemos a nuestros hijos. No los dejéis solos, ayudadles a descubrir el valor sagrado de la sexualidad. No les dejemos a merced de la calle. Acompañadles en este tema.

"Bajó con ellos a Nazaret y vivió bajo su tutela... Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en aprecio ante Dios y ante los hombres" (Lc.2, 50-52).

Acompañar a nuestros hijos, con nuestro amor, con nuestra autoridad para que vayan creciendo. Acompañarlos de manera fundamental en la adolescencia cuando se avivan los conflictos entre cuerpo y espíritu. Ayudarles a crecer en estatura y en profundidad.

" Cristo eres el más bello de los hombres"

El hombre y la mujer de hoy quieren ser bellos. Nuestra sociedad presenta un ideal de belleza basado en lo exterior: los ojos, la piel, las medidas corporales. La belleza del mundo es superficial. Al hablar de belleza hablamos de cuerpo bello.

La belleza del cristiano es la belleza de Jesús. Es una belleza que nace del interior y se refleja en el exterior: en la mirada, en los gestos, en las manos, en todo el cuerpo.

El cristiano no desprecia la belleza sino que la transforma, la transfigura.

Esta belleza es la que contemplamos en aquellos que viven en armonía y paz con su vocación: Madre Teresa, Juan Pablo II, cualquiera de nosotros...

Esta belleza da hermosos frutos:

ØNos libera de los complejos.

ØNos hace vivir reconciliados interiormente (cuerpo, mente, espíritu), haciendo que nos amemos a nosotros mismos. De esta actitud nace una vida serena y afable y unas relaciones humanas sanas.

ØEl cuerpo es la envoltura de nuestro ser. No es rechazado, ni escondido, sino amado y aceptado. Lo cuidamos equilibradamente sin caer en actitudes hipocondríacas ni en descuidos excesivos.

ØEl mejor maquillaje es la alegría de vivir, el buen humor, la simpatía...

Las presiones de la sociedad de hoy en este campo son muy fuertes. Los niños y sobre todo las niñas son atrapados por estas exigencias. Nuestros hijos no deben estar solos sino acompañados por nosotros.

Los psicólogos están alertando sobre la gravedad del culto al cuerpo: adolescentes que pasan por una operación de cirugía estética. Niñas que se visten demasiado pronto de mayores, se pintan, se ponen mechas. Niños y niñas esclavos de la moda.

Se dice que se está acortando excesivamente la edad infantil, de o a 10 años y se está alargando también excesivamente la adolescencia, de 10 a 30 años.

"Hablar más de amor y menos de prohibición"

En la última boda a la que asistimos -una boda cuidada y preparada-, el sacerdote empezó la homilía despotricando contra todas las uniones de hecho y hablando de la telebasura. Esto hizo que muchas personas se queden en esta actitud cerrada de la Iglesia que se juzga como cruel y farisaica.Los cristianos estamos llamados a dar un espectáculo de amor al mundo. Llamados a interrogar al mundo con nuestro amor, nuestra fidelidad, nuestra alegría de vivir.Encontrar la manera de transmitir lo bueno que es vivir de este modo y contárselo a la gente da más fruto que caer en el discurso rancio de la corrupción, del escándalo, la morbosidad, la insensatez del mundo.

El cristiano vive en el mundo sin ser del mundo. Está llamado a ser sal y luz, levadura que fermenta la masa. No puede aislarse del mundo porque todo es grosero y mundano. Está llamado a transformar el mundo. Debemos dejar la cursilería que nos aleja más y más de los "alejados" porque nos escandaliza y ser capaces de acoger cualquier situación, cualquier realidad y poner ahí una palabra de esperanza. Esperanza en el hombre y la mujer, creados a imagen y semejanza de Dios. Esperanza en el triunfo del amor.

 >>>>>  5 aspectos de la sexualidad humana

1. La relación sexual, encuentro amoroso, declaración de amor, tiempo de entrega al otro, de expresar sentimientos.

2. La relación sexual momento de ternura.

3. Sanación interior y profunda de complejos. El otro me ve guapa, guapo. Soy atractiva/atractivo para mi esposo/esposa.

4. La relación sexual momento de placer.

5. La sexualidad que da vida a un nuevo ser.

 

PREGUNTAS PARA EL COMPARTIR

ENSEÑANZA: MATRIMONIO CRISTIANO y SEXUALIDAD

1. ¿Ha despertado la enseñanza alguna inquietud en ti?.

2. ¿Crees que los cristianos vivimos la sexualidad de manera gozosa y equilibrada?.

3. ¿Tenemos aprendida esta lección o crees que necesitamos abrirnos más a una mentalidad reconciliadora entre cuerpo y espíritu?.

4. Ante la falta de pudor que vemos a nuestro alrededor sobre este tema, ¿cómo debemos reaccionar los cristianos?.

5. ¿Nos preocupa este tema en relación a nuestros hijos? ¿Qué decisiones hemos tomado en casa respecto a este tema?

Volver arriba


LAS CUATRO DIMENSIONES DEL MATRIMONIO

Cada uno de nuestros matrimonios son –han de ser- una comunidad de vida y amor. Una comunidad que tiene cuatro dimensiones:

1. Dimensión unitiva: comunidad formada por marido y mujer.

2. Dimensión creativa o de servicio a la vida, a los hijos.

3. Dimensión participativa, integrada en la sociedad.

4. Dimensión misionera, participando de la vida y misión de la Iglesia.

 

1. Dimensión unitiva:

Plantearemos aquí algunas preguntas en relación a la madurez personal en la pareja:

ü¿Tengo que dejar de ser yo para bien del otro?

ü¿Hasta dónde debo renunciar, en mis apetencias y necesidades, para que haya paz y armonía en la pareja?

ü¿Debo descuidar mis aficiones y cualidades para atender los deseos del otro?.

Todas estas cuestiones tienen relación con un problema de competencias entre el ejercicio de mi libertad personal y la dependencia del otro.

La pareja al ir madurando va conjugando ambas cosas de tal modo que ninguno de los cónyuges es anulado por las necesidades, exigencias o expectativas del otro.

Caminamos con un yugo, unidos los dos, pero los dos somos diferentes y no se nos pide que seamos iguales.

Establezcamos algunos principios básicos:

ØCada individuo se desarrolla de dentro a fuera, pero no es autosuficiente, no puede desarrollarse a partir de si mismo, sino a partir de estímulos exteriores a él.

ØLa pareja es una realidad en si misma, no es la suma de dos individuos. Dentro de ella se establece una dinámica especial y única, una singularidad en la que intervienen los dos.

ØDe la correcta interacción y comunicación de los dos miembros de la pareja surge la maduración y el crecimiento de la pareja que está en relación con el desarrollo de cada uno de los componentes.

ØSi entendemos la libertad y la dependencia en su justa medida entonces puede conjugarse. No es fácil y cada matrimonio sabemos que hay que hacer una tarea de renuncia que no es anularse uno mismo.

ØLa renuncia en el matrimonio debe ser para un mayor enriquecimiento de la persona y de la pareja. Recordemos que la renuncia es voluntaria porque quiero al otro, lo conozco, quiero hacerle feliz.

ØNo hay maduración posible de uno sin la del otro. Los dos esposos construyen la unidad en la diversidad, como una melodía, acompañándose pero sin estorbarse

Tres canales para ayudarse mutuamente:

1. Canal de la comunión de ideas e intereses.

2. Canal de atender a las necesidades profundas de cada uno de los cónyuges.

3. Canal de comunicación y comprensión mutuas.

 

2. Dimensión creativa

"Los hijos son el fruto más preciado del amor del matrimonio y constituyen su propia coronación" (Concilio Vaticano II en la constitución Gaudium et Spes).

El amor está orientado a difundir la vida. El amor crea vida a su alrededor. Vida en los hijos que Dios nos regala, vida en los amigos, vecinos, parientes, conocidos...

 

3. Dimensión social

La pareja desarrolla su vida en una sociedad concreta. La pareja se elige; la sociedad nos viene dada, como los padres o la estatura. Hemos nacido y crecido en esta sociedad, con sus ventajas e inconvenientes. De ella ni podemos ni debemos aislarnos. Como cristianos debemos hacer algo más: comprometernos en transformar la sociedad. Cuando Jesús nos dice: "Vosotros sois la luz del mundo, vosotros sois la sal de la tierra". Se está refiriendo a este campo de evangelización y transformación que es la sociedad.

Recordemos en este punto la Palabra: "Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo..." (1 Jn, 4-9)

"Todo el que ha nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la fuerza victoriosa

que ha vencido al mundo: nuestra fe. (1 Jn. 5-4).

Un breve análisis de nuestra sociedad >>>

Nuestra sociedad es plural / en un acelerado cambio / masificada / consumista / hedonista / desigual / tecnificada / competitiva / materialista / permisiva / individualista...La sociedad tiende a que la pareja se acomode a ella, se instale y acepte los valores que imperan actualmente. La sociedad tiende a que las familias se acomoden a ella.Por su parte la pareja debe intentar humanizar la sociedad. Poner cada uno de nosotros, allí donde estamos nuestra pequeña porción de levadura para transformar el mundo, poner nuestra ilusión, nuestro inconformismo, nuestros valores y nuestro esfuerzo allí donde nos sea posible. En las realidades cotidianas: comunidad escolar, comunidad de vecinos, barrio, comunidad laboral, comunidad eclesial..Por tanto el aislamiento, aunque sea lo más cómodo, no es bueno, porque supone la falta de participación y de integración. La pareja sólo puede transformar la sociedad si se integra en ella.

Algunos ejemplos:

ØEn la comunidad educativa: presentarse a los Consejos Escolares, colaborar cuando los profesores piden alguna responsabilidad, conocer a algunos padres de los compañeros de nuestros hijos...

ØEn la comunidad laboral: en primer lugar siendo un buen profesional, sintiendo necesidad de mejorar y de reciclarnos, teniendo una relación educada y afable con todos, interesándonos por nuestros compañeros en la medida que expresen sus preocupaciones y problemas, siendo honrados y honestos mostrando una integridad en cuanto a nuestras obligaciones laborales.

Ø En la sociedad civil. Pagando nuestros impuestos y cumpliendo con todas las obligaciones civiles. Cumpliendo con nuestro deber de votar.

4. Dimensión misionera

Toda la Iglesia, desde el Papa hasta el último laico es misionera. Todos hemos recibido el gran mandamiento: "Id a todo el mundo y anunciad el Evangelio. Pero los laicos y los consagrados han elegido una vocación diferente.

Los laicos, ser discípulos en el mundo, honrar a Dios en el uso de las cosas temporales.

Los consagrados, ser discípulos apartados del mundo, honrar a Dios en la renuncia de las cosas temporales.

Muchas veces, los laicos, estamos copiando un modelo de evangelizar de los consagrados, comprometiéndonos en la Parroquia, en la R.C. al estilo de los que lo han dejado todo para servir al Señor.

La familia es "Iglesia doméstica", evangeliza más por lo que es que por lo que hace. Nuestra misión está primero en afianzar nuestra vocación, responder al grito del Papa: "¡Familia: sé lo que eres!". Evangelizamos y anunciamos el Reino de Dios con nuestra presencia en el mundo si imitamos a la familia de Nazaret. Somos un icono de Dios para el mundo; cuando los signos religiosos, las imágenes, la liturgia, ya no hable al mundo ... la familia cristiana habla con su amor, su vida, su alegría, su paz, su fortaleza en el sufrimiento. Nuestra vida habla mucho más fuerte que nuestras palabras.

Los padres son los primeros responsables de educar a sus hijos en la fe. No nos cansaremos de predicar la importancia de la oración en familia.

En segundo lugar, la familia se integra en la Iglesia local, la parroquia y se pone al servicio de la Iglesia en la medida de su tiempo, sus cualidades, su llamada personal a anunciar a Jesús. Es muy importante para la familia estar enraizada en la vida parroquial.

Podemos también estar llamados a vivir nuestra fe en alguno de los movimientos laicales de la Iglesia actual, como la R.C. Nuestro servicio en ella estará en función también de las circunstancias que la vida nos vaya presentando: trabajo, tiempo, hijos pequeños, etc.

Los contemporáneos de Jesús se planteaban muchos interrogantes ante su presencia, su actitud, sus discursos: ¿De dónde le viene a éste esta autoridad, este poder, esta manera de hablar?

La familia cristiana debe interrogar al mundo con su estilo de vida con su felicidad y su equilibrio interior.

 

PREGUNTAS PARA EL COMPARTIR

ENSEÑANZA: LAS CUATRO DIMENSIONES DEL MATRIMONIO

Repasemos brevemente las cuatro dimensiones del matrimonio:

 

üDimensión unitiva

üDimensión creativa

üDimensión social

üDimensión misionera

 

1. Durante la enseñanza recordamos dificultades que nos encontramos en nuestro caminar de pareja. Compartid alguna de esas dificultades y cómo las habéis superado.

 

2. Cada matrimonio tiene unos aspectos fuertes y algunos puntos débiles. Es importante valorar y apoyarnos en esos aspectos fuertes y trabajar continuamente en los puntos débiles.

Compartid sobre este tema:

ü¿Qué equilibra vuestra relación?

ü¿Qué la desequilibra?

 

3. ¿Te aporta algo concreto a tu vida esta enseñanza? ¿Qué te ha llamado más la atención?

Volver arriba


La GRACIA del MATRIMONIO

- ESPIRITUALIDAD CONYUGAL -

Hay cinco necesidades básicas que deben ser cubiertas en toda pareja y que nos darían como la temperatura o la calificación de ese matrimonio:

1. Intimidad

El esposo o esposa es mi confidente, mi amigo más cercano, con quien tengo una relación profunda a nivel de ideas, de opiniones, de emociones, de sentimientos. Una intimidad que pone lo más íntimo de uno en lo más íntimo del otro, porque nos sabemos comprendimos y amados en lo que es cada uno. El amor y la verdad van juntos. No puedo ocultar mi verdad por dolorosa que sea. Nuestras relaciones están basadas en la transparencia y la autenticidad.

2. Comunicación

A través de todas las formas de expresión: palabras, silencios, gestos, miradas, caricias, reflexión sobre decisiones a tomar, implicación en la vida familiar. Y la que debe ser la comunicación más plena y profunda de todas, la relación sexual que encierra siempre un grado de sanación de heridas, de reconciliación y de enamoramiento.

3. Unidad

El "nosotros" de la pareja no puede ni debe construirse eliminando el "tú y el "yo", sino al contrario, a partir de la potenciación de lo que cada uno es.

Una tarea siempre importante es combinar la unión y la libertad. Desde esas diferencias propias de cada uno que se aceptan sin condiciones, buscando criterios convergentes y soluciones común a los problemas vitales. Caminamos cogidos de la mano y enriqueciéndonos con los rasgos de cada uno. Buscamos siempre la complementariedad y huimos de la rivalidad.

4. Apertura

Romper el peligroso círculo del "sólo tú y yo". Apertura con entrega, en primer lugar, a nuestros hijos, a los familiares, hermanos en la fe, sociedad... Esta generosidad que nos abre a las necesidades de los que nos rodean es imprescindible porque la pareja aislada se asfixia y se empobrece.

5. Espiritualidad

La espiritualidad orienta el sentido de nuestra vida. Nos abre a la trascendencia a vivir lo cotidiano de una manera diferente. Sin espiritualidad se cae fácilmente en el relativismo y en perder el norte en cuanto a la propia relación de pareja y a la educación de los hijos. La espiritualidad nos hace mirarnos con una mirada más profunda. El otro es hijo de Dios con una conciencia diferente a la mía, con una psicología diferente. Esto hace que evitemos usar al otro para mi interés, dominar al otro, manipularlo... Sin espiritualidad el matrimonio se desintegra.

   Pero ¿qué es la espiritualidad conyugal?

La espiritualidad es la orientación que se le da a la vida a partir de unos valores transcendentes.

Puede decirse, por tanto, que carece de espiritualidad una vida cuyos intereses sean exclusivamente materialistas.La espiritualidad determina el modo de mi relación con Dios y con los demás.La espiritualidad conyugal parte de una sincera y recíproca confianza entre los esposos a fin de comunicarse, compartir y convivir queriendo vivir juntos la vocación cristiana de la fe. Los esposos se comprometen a ayudarse mutuamente a ir creciendo en el amor a Dios y proyectar esta experiencia a los demás.

El Señor ayuda a renovar diariamente el don vocacional de los casados a través de la gracia del sacramento del matrimonio.

La espiritualidad conyugal consiste en 

vivir el plan que Dios tiene para la pareja y la familia

Esto es un proceso dinámico no algo estático. Dios se compromete a ayudarnos y nosotros a colaborar con Él de una manera activa. El objetivo final es la comunión entre nosotros y con Él.

La espiritualidad conyugal engloba toda la vida:

Ø el amor vivido día a día

Ø la aceptación de la cruz

Ø el trabajo diario

Ølas relaciones con las respectivas familias

Øel uso de los bienes materiales

Øla sexualidad

Øla educación de los hijos

Øla vida de oración

Ølos sacramentos

Øel apostolado

La Iglesia nos enseña y nos muestra el camino, como una madre buena, cariñosa y sensata. Nos ilumina, pues es un gran candelabro que tiene la luz de Jesús, pero el camino concreto lo ha de hacer cada pareja con un proyecto común de vida cristiana.

En este camino de descubrir la voluntad de Dios en nuestras vidas es importante tener unos acompañantes espirituales, unas referencias, un director espiritual... Muchas veces, la pareja es como aquellos dos ciegos que salen al camino para que Jesús los cure. Un ciego no puede guiar a otro ciego. Hay estancamientos profundos y prolongados en la pareja que tienen su raíz en esta actitud cerrada y soberbia de encerrarse en si mismos.

Volver arriba