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EL ANCLA DE LA ORACIÓN +
"No
seamos llevados a la deriva por cualquier viento de doctrina, a merced de la
malicia humana y de errores engañosos. Antes bien, siendo sinceros en el amor,
crezcamos en todo hacia Aquél que es la cabeza : Cristo"
(Ef 4, 14-15)
Hay dos barcos que están cerca del puerto.
Aparentemente todo es normal. La tripulación vive tranquila. Un día estalla
una tormenta. Uno va a la deriva; el otro permanece seguro cerca del puerto.
¿Cuál es la diferencia entre los dos?. Algo muy pequeño, algo que nadie
percibe: un ancla.Tenemos un ejemplo parecido en el Evangelio en
la parábola de las dos casas. Pueden ser aparentemente iguales, la diferencia
salta a la vista cuando llega la tormenta.La familia cristiana es invencible porque su
secreto es la Roca firme sobre quien está construida. Su secreto es la fe: sé
de quien me he fiado. No me fío de mis sentimientos, de mis seguridades, de
mi inteligencia, de mi salud, de mis opiniones, de mi dinero, de mis posesiones.
Todo esto puede variar. ¡Hay Alguien en quien se apoya mi vida!.Somos una familia cristiana. Tenemos fe y
necesitamos alimentar esa fe. Si no hay alimento, la fe no va a crecer sino que
va a languidecer ... y a morir. Los padres, a la vez que ellos se alimentan,
tienen la responsabilidad de ir buscando el alimento espiritual para sus hijos.
Así su casa será como la tierra prometida que mana leche y miel.
Puntos para evaluar nuestra vida de relación
con Dios:
1. Lectura espiritual
2. La Eucaristía del domingo
3. La oración personal diaria
4. La oración de pareja
5. La oración familiar
6. La oración semanal del grupo
7. La confesión/
Dirección-Acompañamiento espiritual/ Pequeña comunidad.
8. Los Retiros/ Encuentros/ Asambleas
9. La adoración/ Eucaristía diaria
10. La formación (bíblica, espiritual,
doctrinal...)
Analicemos cuales de estos diez puntos son ya
anclas en mi vida y aquellos aspectos que todavía no lo son.
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VALORES EN FAMILIA +
1. Conocer la cultura en la que nos ha
tocado vivir para contrarrestar y proteger a nuestros hijos/as.
Ø Relativismo:
todo vale si me va bien. Conduce al permisivismo en la educación.
Ø Materialismo:
buscar la felicidad en tener. Conduce al consumismo.
Ø Cultura
de la fiesta permanente: lo importante es disfrutar de la vida, pasarlo
bien. Conduce a una persona débil, sin fuerza de voluntad, sin tenacidad en
la vida, sin fortaleza ni disciplina.
2. El niño/a sumergido en esta cultura es
un reflejo de la misma.
Ø Consumista
insaciable
Ø No
valora el bienestar del que disfruta
Ø No
tiene hábitos ni disciplina
Ø No
tiene fuerza de voluntad, todo se le da hecho
Ø Vive
lleno de ansiedad
Ø No
tiene conciencia del bien y el mal
Ø No
tiene modales, ni respeto a los mayores
Ø Tiene
un vacío espiritual
3. ¿Qué persona queremos formar?
Ø Con
criterios propios para buscar la verdad y asumirla, para no ser manipulado
por otros.
Ø Con
voluntad firme para querer el bien y no hacerlo por obligación.
Ø Con
capacidad para plantearse y averiguar el porqué de las cosas.
Ø Con
optimismo para afrontar las dificultades y problemas.
Ø Con
deseos de superación personal y de mejorar la sociedad.
Ø Con
respeto a los que piensan de forma diferente.
Una familia con bases firmes nunca pierde
batallas: lo que se trasmite desde la familia tiene una fuerza mucho más
firme que cualquier otro mensaje, aunque a veces no sea evidente; pero siempre
acaba por salir a la luz y dejar visibles sus consecuencias.
Es mostrarle el peligro que hay en su entorno
y hacerlo capaz de afrontarlo y vencerlo.
La educación de los hijos no requiere mucho
tiempo, sino todo el tiempo. En todo momento estamos educando porque ellos lo
reciben todo.
Educamos por lo que somos y hacemos, no por lo
que decimos. El fin de la educación es formar hombres y mujeres bien orientados
hacia fines nobles. Cuando los padres de antes pensaban en el futuro de sus
hijos, lo hacían en términos de carácter: que sea "honrado,
trabajador, responsable, buena persona". Ahora, la corriente
materialista hace que algunos piensen más bien en términos económicos: que
estudie algo en lo que gane dinero, que tenga una buena posición social.
Diez puntos importantes:
1. Conócelos a cada
uno como ser único
2. Los hijos no son una
proyección de los padres
3. Saber decir
"no". Cada "no" debe transparentar un "si"
valioso
4. Saber escuchar, dar
importancia a sus cosas.
5. Entrenarlos en
pequeños esfuerzos.
6. Divertirse con ellos
en planes familiares de fin de semana.
7. Elogiar los actos
buenos
8. Llegar a acuerdos
9. No comparar
10. No hacerles sentir
una carga
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ORDENAR LA VIDA +
Esta enseñanza va destinada a
personas que ya han hecho las elecciones fundamentales de su vida:
Ø Elección
de estado
Ø Opción
de vida cristiana
Ø Elección
de trabajo, casa, ciudad...
Ø Hijos,
etc...
Esta enseñanza: "ordenar
la vida", tiene que ver con la palabra "discernimiento", una
palabra que hemos aprendido en la R.C. y creo que poco usada en los ámbitos
normales de la Iglesia.
La Palabra "discernir"
significa DESCUBRIR LA VOLUNTAD DE DIOS.
Dios quiere que ordenemos
nuestra vida y esto es mucho más importante de lo que parece porque la gracia
de Dios se apoya en la naturaleza, lo divino viene a nuestra humanidad. Y
nosotros tenemos que disponer todo lo humano para favorecer la acción del
Espíritu Santo, la gracia de Dios en nuestras vidas.
Encontramos con demasiada
frecuencia cristianos laicos que no han encontrado un equilibrio en su vida, una
armonía entre todos los elementos que componen su vida:
Ø vida
laboral/ profesional
Ø vida
familiar/ afectiva
Ø vida
espiritual/ interior /de fe/ contemplación ...
Ø vida
de apostolado /compromiso/ acción ...
Ø vida
social /amigos...
Ø vida
intelectual/ formación
Se trata de encontrar el
equilibrio entre todos estos aspectos de nuestra vida. Dice el psiquiatra Rojas
Marcos que la vida tiene que tener un contenido -sería como la lana de una
prenda- y una estructura -sería la confección de esa prenda-.
A la prenda (lana + confección)
le llamaremos PROYECTO DE VIDA.
Este proyecto nos exige tomar
decisiones, es decir hacer discernimientos, porque el discernimiento no sólo es
para que lo hagan los servidores de los grupos sobre el grupo de oración, tiene
también mucho que ver con nuestra vida cotidiana y de esas elecciones depende
nuestra forma de vivir, nuestro estilo de vida.
- ¿Cómo planeamos
las vacaciones?
- ¿Vamos a este
Retiro o no?
- ¿Dejamos a un hijo
ir a esta fiesta? ¿Hasta que hora?...
- ¿Qué coche
compramos?
La vida familiar exige tomar montones
de decisiones y esto no es fácil.
"Para una elección recta hace falta un fin
último, un sentido de valores, una visión global, un marco de referencia en el
que se encuadra la búsqueda y se toma la decisión. Para trabajar en geometría
hacen falta los ejes de referencia" Cuentan que S. Ignacio de Loyola tenía
una pequeña costumbre llena de sabiduría y de psicología. Al ir de un sitio a
otro se paraba en mitad de un pasillo –si no físicamente, al menos
mentalmente- y se hacía a si mismo la pregunta concreta y afilada: ¿A dónde
voy y a qué?. Al dirigir mis pasos uno a uno dirijo mi vida. Al saber lo que
quiero hacer con mi vida deduzco instintivamente cuál ha de ser mi próximo
paso. (Carlos Valles de su libro "Saber escoger-El arte del
discernimiento").
Algunas concreciones sencillas:
1. Es importante aprender a tomar
decisiones, es decir a elegir entre varias opciones.
2. Debemos conocer las intenciones que nos
mueven a hacer una u otra elección, pues dentro de nosotros se mueven
afectos desordenados.
3. Somos dos para hacer las
elecciones. Los dos tenemos responsabilidad. Esto nos exige un trabajo de
diálogo, de conocimiento mutuo y de acompañamiento espiritual conyugal.
4. Un cristiano es una
persona que vive en estado de elección.
5. Las decisiones deben
tomarse en un clima de paz, serenidad y transparencia. Si después de tomar
una decisión no estamos tranquilos debemos revisar esta decisión.
6. Recordad la máxima de S.
Ignacio de Loyola, maestro de discernimiento: "En tiempo de desolación
no hacer mutación".
7. La familia exige que desarrollemos el
sentido práctico porque hay muchas decisiones en la vida cotidiana que son
un reparto de responsabilidades, una organización, una sensatez.
El día de nuestra boda
decidimos comprometernos a compartir una vida juntos. Esta vida en común exige
construir algo, exige un proyecto que es como nuestra
"constitución", nuestra ley, tiene que ser de los dos y distinto al
de otros porque cada pareja es todo un universo diferente a las demás, por eso
este proyecto será único. Es una herramienta valiosísima, como una brújula.
Según sea nuestro proyecto será nuestra estabilidad.
Todo proyecto tiene unos temas generales:
1. La relación con Dios
2. Los hijos
3. La educación de los hijos
4. Las familias respectivas
5. La economía
6. Diversiones, vacaciones, amigos
7. Nuestra proyección externa: compromisos
extrafamiliares
8. Nuestra ayuda fuera de la pareja
9. La sexualidad
10. El trabajo profesional
El proyecto no es estático;
exige una revisión según el momento de la vida que nos toque vivir. Hay
siempre unas prioridades en cada momento. No es lo mismo tener salud que
vivir un tiempo de enfermedad. Tener hijos pequeños que hijos mayores. Tener
estabilidad económica a no tenerla, etc...
El objetivo del proyecto es
conseguir que la familia se equilibre a si misma integrando todos los
elementos anteriores.
La familia cristiana es
familia que está en el mundo sin ser del mundo. Al estar en el mundo vemos
lo que ocurre, analizamos, sacamos conclusiones, enseñamos a nuestros hijos a
interpretar el mundo, les damos nuestra valoración sobre él.
Pero no hacemos cosas que hace
el mundo
El proyecto de vida tiene
como fruto la alegría de la vida cotidiana. Esta es una de las claves de la
espiritualidad seglar: el valor de lo cotidiano. El valor de las cosas de casa,
de la vida diaria, del día a día. La vida cotidiana es el campo donde debemos
luchar. ¿Cómo es tu vida cotidiana?. Es gozosa, a pesar de la monotonía o por
el contrario estás siempre esperando algo novedoso, algo maravilloso, algún
elemento exterior que te anime.

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Un texto para reflexionar +
del libro "La
conquista de la voluntad" de Enrique Rojas
"El orden exterior es
reflejo del orden interior de la persona. Saber organizarse es multiplicar el
tiempo. Las cosas materiales, las actividades... tienen que estar ordenadas.
Aquí incluimos también la distribución del horario de cada día, la
puntualidad...
Todo ello constituye un estilo
de vida ordenado. El valor del orden reside en que es la condición previa para
la consecución de un armazón racional de la vida.
En el desorden todo se mezcla y
se confunde. No sólo no se encuentran las cosas, sino que ante todo uno no se
encuentra a si mismo, porque anda perdido sin rumbo, sin saber a que atenerse.
El orden es la cochera de los
valores éticos, o sea los ordenados hacia la conducta.
El orden se despliega sobre
cuatro geografías:
Ø orden
en la cabeza
Ø orden
en el tipo de vida
Ø orden
en la forma
Ø orden
en los objetivos
Como cualquier cuestión
relacionada con los valores, el orden tiene su contrapartida cuando es vivido de
modo exagerado. Un orden rígido, estricto, inflexible, convierte al que lo
practica en neurótico, ya que le impide funcionar de manera relajada, fluida y
sana. Nos hallamos entonces ante el perfeccionismo que produce una
insatisfacción continua"
(comentar
este texto u otros aspectos que te haya sugerido la enseñanza)
Otros puntos
para compartir:
1. La familia tiene que
equilibrarse a si misma sin embargo no puede subsistir sola, necesita de otras
familias, otras personas o referencias para encontrar este equilibrio. Toda
familia aislada muere por asfixia, es como una casa que no tiene chimenea.
¿Tenéis
esa comunidad, amigos... de referencia?
2. La familia es lo que sea la
pareja y el proyecto de pareja dura toda la vida.
Compartid sobre vuestros logros y
conquistas y los aspectos que tenéis que mejorar.
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