El testimonio de las familias

“No es bueno que la familia esté sola”. Por eso te animamos a ponerte en marcha y buscar otras familias con las que compartir y fortalecerte. Porque el futuro de la Iglesia se juega en el día a día de nuestras familias. Y las familias necesitamos fortalecernos: crear espacios de fraternidad donde se descubran nuevos horizontes y se afiance la vida en el Espíritu, haciéndose más concreta y real. El mundo es hoy demasiado fuerte; de forma aislada no se puede vivir en el mundo sin ser del mundo. En la comunión fraterna, cada familia se ve fortalecida e impulsada en su vocación cristiana.